Micro Novela: El Legado

Cuentos, historias, relatos, novelas, reportajes y artículos de opinión que no tengan que ver con la poesía, todo dentro de una amplia libertad de expresión y, sobre todo, siempre observando un escrupuloso respeto hacia los intervinientes.
Moderadores: Hallie Hernández Alfaro y Ventura Morón.

Moderadores: Ventura Morón, Hallie Hernández Alfaro

Micro Novela: El Legado

por Ana García » Mar, 20 Ago 2019 21:37

Capitulo I


Eran las tres de la mañana cuando hicimos una alto en nuestra intensa noche. Momento que aproveché para servirme una taza de café negro, el aroma y el sabor despejaron por completo todo rastro de cansancio acumulado en el día. Solo habían pasado unas horas y tenia la sensación que mi vida, ordenada y rutinaria, era cosa del pasado.
Papá me acarició las manos, las tomó entre las suyas y en ese momento me invadió una sensación de bienestar que no duró mucho tiempo. Sus ojos, de un intenso azul, que los años y las numerosas aventuras vividas a lo largo de su vida, no habían conseguido apagar, acariciaron mi alma.
—Y ahora, mi querida niña, presta atención, pues se nos ha concedido un gran honor. He de prepararte para lo que será tu gran experiencia ante las puertas. Nunca, a ninguna mujer le fue concedido el atravesarlas. Has de terminar lo que yo empecé. Las cinco primeras puertas están abiertas, pero has de recrear en tu imaginación mi viaje a través de ellas. Usa tus extensos conocimientos sobre las civilizaciones antiguas, sus símbolos y la interrelación que existe entre ellas. Sólo así podrás avanzar y ser una iniciada.
...En el vestíbulo estaba escrito sobre la piedra el siguiente lema en latín: “Quien no contemple el simbolismo iconográfico y los textos religiosos de las antiguas civilizaciones con espíritu esotérico, no podrá ser intérprete ni iniciará su andadura en silencio”.
—Suena como una amenaza —comenté.
—No es tal el objetivo del lema, simplemente te pide que mantengas abierto tu espíritu, que mantengas abiertos también todos tus sentidos. Nunca estarás sola aunque no veas a nadie, ellos están allí, vigilando tu andadura. De hecho, mientras leía y traducía el lema, noté cómo el ambiente se enrarecía. Un intenso olor a centeno invadió la estancia, supongo que contenía cornezuelo, estimulante que se asocia al culto religioso.
—¡¡¡Papá!!! El cornezuelo produce una muerte dolorosa.
—Y lenta, no lo olvides, y la mía fue fulminante. En pequeñas cantidades se utiliza como alucinógeno y dependiendo del espíritu del iniciado tanto puedes ver a Dios como al Diablo. Depende del número de desatinos que permitas en tu vida. Recuerda, los persas tenían su “haoma”, los indios el “soma”, en los cultos griegos de Dionisio la “amanita muscaria”, los indios americanos el “peyote”, los hebreos el “mana” y el “muérdago” los druidas. Y cómo olvidar la mandrágora y el beleño usado por brujos y meigas en la edad media.
—La leyenda de Arturo y sus nobles, cuando en medio de las batallas entran en un éxtasis místico un tanto frenético, aumentando su fuerza de tal forma que acaban con una cantidad ingente de enemigos —Mis conocimientos salían a borbotones—. Se supone que Merlín les proporcionaba la amanita muscaria en la cerveza que tomaban.
En ese estado mental y a la entrada de la primera puerta, vi a Berenguer Descoll, su firmeza y templanza me asombraron. En ese momento me entregó su anillo: El Nazareno sin la corona de espinas, propio de los Templarios. De su boca salía constantemente, algarabia de símbolos, las siguientes palabras: Non Nobis, Domine, Non Nobis, Sed Nomini Tuo Da Gloriam*.

Primera Puerta: El Árbol Seco.

La imagen del árbol seco se hallaba tallada en piedra en el arco de entrada.
—El símbolo de la desolación, del fin de toda la vida —exclamé yo aterrada.
—No, cariño, no es el fin sino un fin en sí mismo. Para los cristianos simboliza el Cristo en el interior de su madera. Algunos le sitúan en el Monte Mamré en los orígenes del mundo, dicen que allí se encuentran las tumbas de Abraham, Isaac y Adán. Otros lo sitúan en la India de los vedas. Cuenta la leyenda que Eva antes de que se secara el árbol del Edén, rescató una ramita que plantó fuera del Jardín, y que creció dando lugar al Árbol de la Vida. El vacío que representa el árbol seco no es otra cosa que una llamada a la plenitud futura, te anuncia que descargues los lastres de una vida ociosa, la opacidad de un alma impía y que te vacíes de vicios y virtudes.
—También llamado el árbol cósmico. Fue Odín quien se mantuvo colgado de sus ramas hasta que le fueron concedidas las runas de adivinación —añadí apresuradamente—. Y el Abedul, el árbol sagrado de los druidas, solo podían recortarlo con el hacha de oro.
—Eso es, necesitas despertar todos tus conocimientos. Pensando en todo lo que sabia del Árbol Seco, no me percaté de que la sala desaparecía, dando lugar a una inmensa llanura árida. Tardé en atravesarla cinco días con sus cinco noches, sin agua ni alimento. El sol era abrasador. Al sexto día, desfallecido, encontré un único árbol. Una mitad del mismo estaba seco y la otra de un verdor refulgente. Antes de perder el sentido vi una escena que me dejó sin aliento. Un anciano druida se despojaba de sus negros ropajes y los colgaba por la parte seca del árbol. En ese momento el árbol reverdeció. Mediante señas me comunicó que debía cortar una rama que me serviría de bastón para continuar mi andadura. Noté cómo remojaba mis labios y con infinita terneza y paciencia metía trocitos de torta seca en mi boca.
Desperté ante la segunda puerta y con un cayado en mis manos.

* No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu Nombre sea tu gloria.
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Re: Micro Novela: El Legado

por Ana García » Jue, 22 Ago 2019 19:09

Capitulo II

Una frase de R. Bosnak nos dice que “Cada sueño es un acto de genialidad, una creación del espíritu”. ¿Cómo podríamos llamar al acto de hablar, en sueños, con un muerto? A todas luces es una locura, eso es lo que diría mi último novio. Aquí le querría yo ver. Seguro que buscaría el truco, o algún bergante con micrófono, debajo de la cama.
Mi papá Insiste en que siga sus pasos, pero yo no soy tan valiente como lo fue él en vida.
—El símbolo es el principio de toda escritura, dio paso a las lenguas antiguas —La muerte no pudo con su gran pasión—. Todo lo que observaban lo traducían en figuras, colores, gestos. El símbolo no tiene fronteras, ni edad, es tan antiguo y universal como el ser humano. Encontramos símbolos en los sueños, en los textos sagrados, en las ceremonias, en los alfabetos. El ser es un gran arcano que hay que descubrir bajo el lema: CONÓCETE A TI MISMO. Esta frase ya figuraba en el templo iniciatico de Delfos.
—Papá yo ya me conozco, sé lo que me gusta y quiero que todo siga como hasta ahora. Espero que tu viaje, y lo que te mató, mereciera la pena. Yo no puedo vivir tus sueños —dije con rabia.
—Sigues sin escuchar, te conozco, son tus sueños también. Sólo te pido que abras el sobre que el abogado te entregó esta mañana. ¡Sí, no me mires así! Siempre estoy a tu lado.
Dentro del mismo encontré fotografías en blanco y negro de tallas en piedra: animales, árboles, símbolos; un mapa antiguo, posiblemente del medievo, un diario y, por último un anillo con la cara de Cristo sin la corona de espinas. Sonreí ante mi herencia.
Acababan de dar las 12 de la noche y mi cansancio iba en aumento. Las primeras palabras de papá no consiguieron despertarme, se perdieron.

...El emplazamiento se halla localizado en la ruta de la Jonquera a Francia, en la falda de una montaña llamada el Mas Deu, en la comarca del Roselló. Lo que queda de él ha sido reformado por un matrimonio muy simpático que dejó la gran ciudad por un sueño: vivir en el campo. Forma parte de una ruta turística centrada en la doma de caballos. Puedes alojarte en sus dependencias sin levantar sospechas.
—Si, allí te encontraron muerto.
—Han sido obligados a respetar una nave rectangular orientada al este; cuenta con una puerta con arco de medio punto y en su centro un escudo con la Cruz de Malta, correspondiente al siglo XIV. En su interior, un enorme vestíbulo con una escalera al fondo, nos lleva a lo que en un principio yo pensé que eran calabozos, ¡No podía estar más confundido!
—¿Pero, qué buscabas con tanto empeño? —En algunos momentos, la voz dulce y segura de papá, se confundía con lo que yo iba leyendo en su diario. Él era una enciclopedia andante: fechas, hechos históricos, datos. No era un fabulador pero conseguía atraparte en sus redes mentales.
—Siempre he deseado demostrar la relación tan estrecha que los Templarios de la nueva era mantenían con los masones del medievo. Compartían ritos y símbolos. Los masones eran los constructores, pero por fuerza tenían que haber sido iniciados en la orden del Temple. La primera reseña aparece en el Manuscrito Regius, datado en 1.390. Se nombra a Euclides como el introductor de la masonería en Egipto.
La construcción del templo de Jerusalén basada según los antiguos en la filosofía hermética y en la geometría sagrada. En varios lugares del mismo aparecen los símbolos del martillo y del cincel.
Mi habitación se desvanece y estoy con papá ante..

La Segunda Puerta: El Águila.

—¿Qué te sugiere el águila, cariño? —preguntó sin darme tiempo a pensar.
Vi un hermoso águila con sus alas extendidas dispuesto a volar. Al igual que la anterior imagen estaba labrado hábilmente en la piedra.

—El águila según los antiguos se asocia con las luces y los nuevos conocimientos.
—¡Eso es! Es la claridad interior cuyo poder todavía ignoras. El águila está relacionado con los textos sagrados y con el Apóstol San Juan, llamado por los otros el testigo de la luz. En dichos textos leemos: ”la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron”.
—Existen dos tipos de tinieblas —rematé yo—. Una exterior que sugiere la zona castigada por el hombre en sus desmanes y tropelías. Sobre todo en las guerras. Y otra tiniebla interior: la que te ciega a causa del egoísmo y hace que te repliegues en ti mismo.
—Para los celtas, el águila, es el animal más viejo del mundo. Para los cristianos representa el Bautismo.
El suelo de la nave cedía ante mis pies y me vi inmerso en un túnel de agua. Comencé a bucear lo más deprisa que pude, pues no había retenido el suficiente aíre en mis pulmones. Cuando ya no podía más observé una luminiscencia al fondo. Con las últimas fuerzas que me quedaban, logré llegar a una hermosa cueva. ¡No! no era una cueva como pensé, sino ¡¡¡una cripta!!! En el centro de la misma había un enorme féretro que despedía un resplandor azul y estaba cubierto de símbolos: contaba la leyenda del águila que fue sumergido tres veces en una fuente de agua pura y cristalina.
Al mirar tan intensamente el antiguo sarcófago quedé momentáneamente cegado. Estaba ante la tumba de San Juan el Evangelista. Aterrado por la ceguera comencé a tocar las paredes en busca de una salida. Noté una mano amiga: Berenguer Descoll, volvía a estar a mi lado: Abre los ojos, hermano. No lo dijo con palabras, pero yo lo oí.

Mis ojos se abrieron ante la tercera puerta.
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Re: Micro Novela: El Legado

por Ana García » Dom, 08 Sep 2019 21:57

Capitulo III


La obsesión de papá era el estudio de los Templarios. En su juventud había estudiado los inicios esotéricos de la orden, remontándose hasta los druidas, según él eran los primeros iniciados celtas, y seguía con minuciosidad los enclaves templarios, sobre todo de España y Portugal. Sabía por sus cartas que últimamente solo le interesaban los lugares no localizados, ni aceptados, por otros investigadores. Dichos lugares aparecían en el cartulario del Temple. Por lo que supuse que las fotos contenidas en el sobre pertenecían a uno de estos enclaves.
—El templo de Salomón —proseguía ajeno a mis pensamientos—, confundido por los peregrinos con el santuario musulmán de la Cúpula de la Rosa. Salomón es presentado en dicho manuscrito como el gran maestre de la logia de Jerusalén. Los maestros que habían intervenido en dicha construcción se comprometieron con la orden pasando a formar parte de los primeros iniciados. Algunos masones, los llamados “hijos de Salomón”, se establecieron en Francia. Reunidos por primera vez en el siglo XII con motivo de la construcción de la catedral de Chartres. Después vinieron otras: Notre-Dame y otras catedrales góticas. ¡Y siempre, siempre, eran unos iniciados del Temple!

Papá paró de hablar para que asimilara todos los conceptos, datos que eran abrumadores y parecía que todos ellos se entrelazaban con asombrosa facilidad, como el entramado de la cuerda usada por un funámbulo mental.

—Sigo sin saber qué es lo que tanto te atrajo de este nuevo reducto templario, pudo construirse para el desarrollo del comercio, la banca o la especulación parcelaria, una festinación muy propia de la orden en la Barcelona del medievo. O simplemente como lugar de descanso.
—Eso pensé al principio y con esa idea bajé al sótano, del cual pensé que había sido proyectado como calabozo. Visité cinco salas, pero hija mía, no terminé mi periplo, mi corazón no resistió la alegría de encontrar un reducto sagrado, porque eso es lo que era.
—No entiendo, papá, para ellos todos los reductos eran sagrados, ¿no?
—Este lo era, sí, pero de diferente forma. Allí se formaban los iniciados. En el suelo de la primera sala encontré ese anillo con el que jugueteas toda la noche. Ahora sé que fue una posesión de un gran iniciado: Berenguer Descoll, templario y masón que acabó sus días en la encomienda hospitalaria de Amposta, en 1.344. Perteneciente a una de las grandes familias catalanas se creía que dedicó su vida al enriquecimiento de la orden. Pero su verdadera función era acompañar a los guerreros en su viaje iniciático.
Mis ojos se abrieron ante la tercera puerta.

Tercera Puerta: El Toro

—¡¡¡El toro!!! —exclamé yo—. Existe una extensa simbología que rodea a este animal.
—Efectivamente, y a estas alturas mi mente se abría como un libro para proporcionarme todos los conocimientos que de él tenia. Ante la puerta, Descoll me entregó una piel de toro blanca y supe que tenia que envolverme en ella como los antiguos seguidores de Mitra.
—Bajo la era del toro —comencé a recitar de memoria—, nacieron las antiguas civilizaciones: Egipto, Babilonia, China y la India de los vedas. En las vestiduras de los faraones egipcios aparecía por detrás el rabo del toro. En el libro de los muertos aparece como el gran fecundador, dador de vida o de muerte, según donde expulsase su semen.
—Si, también aparece en los dibujos de las pirámides como el gran constructor, un toro con cuatro cuernos. Y en los Celtas el bóvido entronizaba al nuevo soberano: se le aparecía al sacerdote en sueños y al alba, señalaba al elegido. Para ellos, mis queridos celtas, dormir era morir en el pasado.
—Simboliza la intuición —nos pisábamos la palabra en nuestro debate—. Necesitabas la voluntad del animal. La que puedes usar contra viento y marea o bajo cualquier circunstancia.
—Pero lo que nunca te dije, querida hija, es que en mis sueños temo al toro por encima de todo. Su sola presencia me causa verdadero horror.

Como en las ocasiones anteriores, la sala desapareció para dar paso a un hermoso prado.

—Una bestia enorme estaba delante de mí. Era el toro más grande que yo había visto en mi vida. Lentamente me coloqué la piel blanca a modo de capa y me quedé quieto, totalmente inmovilizado por el terror. Me miraba con desdén sabiéndose poseedor de la fuerza, empezó a moverse a mi alrededor, en un extraño baile, comenzaba en el centro donde yo estaba situado y se dirigía hacia la periferia. Se movía al mismo tiempo que permanecía estable. Cada vez que se dirigía hacia el centro, bajaba la testuz resollando con fiereza. Y cada vez yo veía mi final atravesado por sus enormes cuernos. Después de lo que yo imaginé que habían sido horas angustiosas, me dio la espalda y se marchó. Me demostró todo su poder y luego me despreció ante mi miedo.

Las piernas me flaquearon y caí desmayado. Desperté en brazos de Descoll mirándome con cariño de hermano. Estaba ante la cuarta puerta.
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Re: Micro Novela: El Legado

por Ana García » Dom, 20 Oct 2019 23:08

Capitulo IV

—¿Por qué sabes que Berenguer Descoll…? —No me dejó terminar la frase, tan ansioso estaba por continuar el relato de su gran viaje.
—Porque estuvo conmigo. Me habló cuando atravesaba las puertas y me animó con palabras bondadosas cuando mis fuerzas fallaban. Necesité, eso sí, la imposición de sus manos en mis sienes para recuperarme del encuentro con el toro.

A estas alturas ya todo me parecía creíble. Si me llega a decir que las vacas caminan sobre el alambre yo no dudaría, ni por un segundo, de su palabra.


Cuarta Puerta: El Dragón.

—Los templarios fueron los primeros en traerlo a Occidente en forma de cocodrilo —señaló papá, una vez repuesto del recuerdo de la tercera puerta—. Y aparece por primera vez nombrado en los apócrifos simbolizando el pecado. De esa idea hebrea nace el rechazo de los cristianos hacia el dragón.
—Sin embargo en la mitología de algunos países orientales, como China y Japón —Adoro su arte—, representa el poder espiritual supremo, siendo el símbolo más antiguo de su cultura oriental. Para ellos, el dragón proporciona salud y buena suerte.
En ese momento pensé en la poca suerte que la figura del dragón supuso para mi padre.
—Eso es, el dragón sólo muestra agresividad con el espíritu adormecido, venciendo al cobarde. Poseedor del don de lenguas, el dragón será amansado por quien conozca y hable su idioma.
—Retomando la leyenda Artúrica —proseguí yo—, Merlín escoge el emblema del dragón como enseña inspiradora para Arturo. Le muestra su lengua viperina.

La cuarta sala era mayor que las anteriores, con unas dimensiones enormes. El calor que desprendían sus paredes era inusual. Tuve que quitarme las ropas para poder soportarlo. El sudor empañaba mi visión. De una oquedad en la pared norte, medio adormecida, asomaba reptando una hermosa serpiente. Su cabeza y cuello tendrían el grosor de un cuerpo humano y una longitud total de unos cuatro metros. Su piel áspera de color pardo oscuro, estaba muy arrugada y desigual. Mantuvo su cuello erguido mostrándome su lengua bífida...

Sonreí ante la visión, pues papá posee un don natural ante las serpientes, se atraen mutuamente.

...Comencé a recitar en latín todo lo que venía a mi mente: “A los que crean, agarrarán las serpientes y aunque beban su veneno, no les hará daño”, “los labios de la sabiduría están cerrados, excepto para los oídos del entendimiento”. Durante un rato me mantuve así en pie, con mi cayado en la mano y los ojos cerrados. Poco a poco la enorme serpiente fue agachándose, mostrándome signos de sumisión. Me acerque a ella y pude acariciar, lentamente, su enorme cabeza.
Y fue así como pasando al lado del bello animal me encontré ante la quinta puerta.
—Temo saber lo que en ella había, superaste el desierto con su sed agónica, lograste resistir cuando el aire fallaba en tus pulmones, resististe el pavor que te inmoviliza ante un toro y por último domaste a la serpiente.
—Verás, hija mía: el hombre teme la visión de su propia muerte.

Quinta Puerta: El Espejo.

—¿Qué encontraste en esta sala, papá? —pregunté ansiosamente.
—Un bello espejo de pie cuyo marco de madera se hallaba recubierto de láminas de pan de oro, supongo por sus formas que dataría del siglo XVIII. En una mesita auxiliar de la misma época encontré tres velas negras. Y en ese momento supe lo que tenía que hacer. Pero antes de seguir, dime: ¿qué sabes de los espejos?
—Para los egipcios —proseguí apesadumbrada, pues llegábamos al final—, la palabra "espejo" significa "abridor de rostros", pues nos deja entrever el mundo invisible. Según los antiguos, cuando un hombre se mira en un espejo, y se ve tal cual es, no teme ya ni a dioses ni a demonios, no es esclavo de ningún vicio ni de ninguna virtud. Y no puede desarrollar ninguna treta que lo salve de tal conocimiento.
—De ahí que con nuestra visión intuitiva se nos permita atravesar los espejos comprendiendo otra realidad paralela a la nuestra. Es difícil soportar la verdad que tras él se oculta, pues las sombras se apartan. Dicha intuición puede liberarnos de los lazos del narcisismo.
—Antes de que nombraras las velas negras, pensé que quizá esta puerta haría referencia al viejo y engañoso problema de los espejos, ¿recuerdas, papá?
—Sí, el enunciado venía a ser algo así como: los espejos invierten la izquierda y la derecha, en el sentido de que la mano izquierda, de mi reflejo en él, sea mi mano derecha. Por qué, entonces, los espejos no invierten igualmente arriba y abajo?
—¿No fue eso verdad, papá? Te gustaba debatir y te pasaste una noche entera, con tu mejor amigo, hablando sobre el problema y dando diversas respuestas al tema. Cuando te ponías en ese trance temía por la salud de tu lengua, no fuera a dislocarse en el empeño de llevar la razón.
—¡Ojalá hubiera sido así! Pero recordé que había leído en alguna parte que los templarios al igual que el cíclope mitológico conocían la hora y el día exacto de su muerte. ¿Cómo lo sabían? El misterio aún no ha sido revelado.
"Me remití a las viejas leyendas de magia negra relativas a los espejos junto a las tres velas del mismo color. En principio encendí las velas y las puse delante del espejo. Observé mi reflejo delante de él. No solo vi mi figura sino que toda mi vida pasó por delante, me deleité volviendo a recordar la hermosa cara de tu madre. La vi esperando con enorme paciencia el regreso de mis largos viajes. Vi tu nacimiento, hermosa mañana aquella. Me fue mostrado el día de su muerte. Descoll me llevó de la mano a la sala donde se encontraba el cuerpo agónico de mi mujer. En el momento que expiraba, me vio, alargó su pequeña mano hacia mí y en sus ojos leí todo el amor que me profesaba".
—Recuerdo cómo mamá levantó la mano, pensé que solo había sido un acto reflejo —volví a llorar, pero esta vez de alegría porque no había estado sola en su viaje.
"Después, a cámara rápida como si un pregonero se hubiera tragado la moviola, me fueron mostradas más cosas, tus logros en el trabajo, más viajes, mis regresos, todo a una velocidad espectacular. Luego nada, solo mi imagen reflejada.
Me giré dando la espalda al espejo y anduve tres pasos largos. En ese momento volví la cabeza hacia la imagen y vi mi muerte. Al mismo tiempo sentí un dolor intenso en el brazo izquierdo y caí desplomado. Solo fueron unos segundos.
No tengo ni idea de quién me llevó al vestíbulo. Supongo que fueron ellos, los que presentí en todo momento".
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Re: Micro Novela: El Legado

por Ana García » Mar, 22 Oct 2019 20:18

Capitulo V (final)

—¡Oh, papá! —Me abracé a él con todas mis fuerzas.
—Un segundo, cariño. Mientras caía tuve tiempo de leer lo que había escrito en la sexta puerta. Esta vez no eran figuras, ni símbolos y las recuerdo. Escucha bien:
“ Visitabis interiora térrae, rectificando invenies occultum lapidem, veram medicinam”. No sé lo que estas palabras ocultan.
—Ya hablaremos de ello... Ahora abrázame fuerte, papá. Muy fuerte.
Y mientras así lo hacía su imagen se fue difuminando lentamente.

Sé que tengo que terminar lo que papá empezó. Recogeré mi legado y los elementos que lo componen. Y sé de dónde sacar las fuerzas. La muerte no causará más estragos en mi vida. En el momento en que pronunciaba el lema de la sexta puerta lo reconocí al instante.
El acrónimo V.I.T.R.I.O.L.U.M., usado en la literatura alquímica, está formado por una expresión latina cuyo significado es: "Visita el interior de la tierra, y rectificando encontrarás la joya escondida que constituye la medicina verdadera."

Sexta puerta: La luz Mayor.

Berenguer Descoll me esperaba en el quicio de una caverna fría e inhóspita. Me fue entregado el medallón usado en los antiguos cenáculos y dio comienzo mi verdadero viaje iniciático hacia la otra orilla.
—Un camino que ha de recorrer todo aquel que se encuentre en la búsqueda de la Luz Mayor —fueron sus palabras de despedida—. La tierra es nuestro propio cuerpo. Ir dentro de la tierra equivale a ir dentro de nuestro propio ser interno. Es el primer paso para el proceso alquímico.

Si hay algo que me produce desazón es verme desnuda en un lugar desconocido. Sobre una piel de toro y en posición fetal hice el descenso al mundo subterráneo de Hades, el oscuro dominio de las sombras y los monstruos.
En lo profundo de mi mente se encuentra el origen de mis acciones. Volver al útero fue la condición impuesta para entrar en otra dimensión: el área iluminada por la luna que pertenece a la muerte, para después renacer. La nueva vida que surge, como el ave Fénix, desde el consciente y el subconsciente, o la conexión entre el hombre y la mujer.
Existe la creencia de que Jesús bajó al submundo en busca del hombre más puro, el primer hombre: Adán. Todo es posible en el mundo de la simbología y quién soy yo para dudar.
¡Qué escena más maravillosa se abría ante mí! Vi a Orfeo que descendió al Hades en busca de Eurídice (símbolo de su alma extraviada).

De repente todo se borra y aparece ante mí la Gran Madre, la muerte desnuda. En un acto reflejo toco el medallón de plomo y un manto de locura me envuelve en sus brazos. Cometí un gran error, pues "plomo" significa 'impureza', 'el cuerpo impuro', 'el hombre impuro'. Invoqué al demonio que vive dentro del metal y en sus manos traía el espejo que mató a mi padre.
La locura me dio el impulso necesario para romper el espejo y no ver el día de mi muerte.

Como premio a mi valentía, la Gran Madre transmutó el plomo en oro. Cambió mi oscuridad por la luz, la paz, el perdón y la serenidad que mi alma necesitaba.

En el interior de mi nuevo medallón se encuentra la fuerza del Ave Fénix.
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