Regreso a la emoción

Poemas en verso y/o en prosa de cualquier estructura y/o combinación.
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Regreso a la emoción

por Óscar Distéfano » Jue, 13 Jun 2019 22:40

Regreso de la emoción

He llegado hasta aquí bastante harto de mi aliento,
de tanto correr hacia espejismos que nunca se detienen,
de vivir bajo el mismo campanario de pueblo solitario,
oyendo repicar la campana de bronce dos veces al día.
Mi corazón se habituó a ver el mundo desconocido,
mal rasurado y con la ropa sucia y mal planchada,
con ojos de turista andrajoso, sin dinero, sin bicicleta,
caminando sobre las huellas de la cruel soledad del hombre.

En una casa grande ya y sin hijos harto estoy, liberto esclavo,
(sé lo que es un corral de hombres solitarios con alas),
abandonado por los duendes que me indicaron el sendero,
practicando matanza de demonios todas las noches,
donde el cuervo de Poe viene a graznar sus “¡nunca más!”,
burlándose de mi melancolía, de mi esperanza, de mi fe,
y agregando: “¿Estás buscando el verso fácil de atrapar
en la vacuidad de tu cuarto, de tus fantasías, reclamando
a la noche tenebrosa tu estatua de Palas y mi generoso albergue?”

Estirando las piernas luego de larga noche frente al monitor
salgo insomne a la calle de mi barrio, a la intemperie,
para esperar los colores del sol que irrumpirá en minutos
como un antiguo dios, sobre los árboles, entre las nubes.
El paseo central empastado divide en dos la amplia calle
y camino por la izquierda para evitar los autos a mi espalda.
“Es quizás –pienso- esta visión esplendorosa de matices
la puerta al paraíso tantas veces soñada por los egipcios”.

Se abren las ventanas del vecino, donde las arañas
vuelan paralizadas desde las alfombras sacudidas,
mientras en una casa en ruinas de una época lejana,
alumbrada por esta misma luz que se agiganta,
tararea una viuda ya muerta trozos de nostálgicos boleros.
Más allá, una peluquería. El peluquero parado en la puerta
me hace señas desaprobando el aspecto de mi pelo.
Me percaté de su renguera y supuse secuela de un derrame.
Soy esa imagen proclamando mi destino, este presente
que muy pronto será ese amor perdido en la memoria.
Le di mi seria negativa y él me dio su hipócrita sonrisa.

Soy el hombre harto que oye el nítido susurro de la vida:
voces que viajan sobre la brisa agonizante que se pierde.
En algún sitio de mi memoria rescato el deseo de vivir.
Le confieso mis impresiones con saludo y sana alegría
a cualquier transeúnte que camina hacia la parada de autobuses,
y sigo fascinado por los tornasoles del alba, donde prosigue
la luna su marcha trasnochada hacia el abismo del mundo,
con los ecos insonoros que llegan como mariposas del pasado.

Le dije al transeúnte más callado: “¿Qué es lo que más deseas?
Me dijo: “Quiero cantar a voz en cuello esta mañana de luz
y vida que va expandiéndose y me regresa con su destello
a la mágica calle de mi niño, a mi madre enseñándome
con su dedo índice y su rostro pegado al mío,
las últimas estrellas rutilantes y el infinito azul del cielo”.
Le dije: “Yo regresaré con mi esposa. Tal vez ahora
las caricias sean diferentes y resurjan las bellas palabras
que nos decíamos cuando llegábamos en los amaneceres.
Ahora siento una terrible necesidad de estar en mi cama”.
Me dijo: “Ciertamente, no tienes razón para estar vagando
sin sentido a estas horas fuera de tu casa. ¡Regresa!”.

La improvisación artística está a un nivel muy bajo en comparación con las ideas artísticas elaboradas seriamente y con esfuerzo. (Nietzsche)

La poesía se comienza a atrofiar cuando se aleja demasiado de la música. (Ezra Pound)



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Re: Regreso a la emoción

por Armilo Brotón » Vie, 14 Jun 2019 4:49

Una declaración de intenciones en toda regla amigo. Y cuando digo en toda regla es porque se abriga de un buen ritmo y su melodía es linda. El trabajo concienzudo que has realizado durante años en la métrica creo que ahora lo vamos a disfrutar en cuanto has empezado a danzar sin tener que medir los pasos; ya te salen solos y yo siento una gran envidia de ello; pero siento más alegría por verte en esa disposición tan positiva.
Ya sólo, por buscarte algún pero este hermoso poema, algunos -pocos- versos revisaría porque al recitarlo así lo noté; por ejemplo:
"En una casa grande ya y sin hijos harto estoy, liberto esclavo," (siento que una coma debe haber para resolver la ambigüedad, a no ser que ésta la utilices como figura literaria; aún así la expresión "liberto esclavo" desentona un poco dentro del tono moderno -no clásico- que imprimes a los versos)
"mientras en una casa en ruinas de una época lejana" (Normalmente ya pensamos que una casa en ruinas tiene algún tiempo construida. Lo digo por la oportunidad de suprimir palabras que ya el lector imagina y así hacer m´ás fluido el poema.
Cuando no hay una métrica estricta, como por el ejemplo sucede con el soneto, tendemos a alargarnos demasiado; para mí esto es una lucha que siempre pierdo. Por eso las formas clásicas son tan hermosas al lector.
Siempre es más fácil criticar que hacer buenos poemas, así que me disculpas por la jodienda. Tú haces buenos poemas.

Bueno Óscar, que me alegró mucho leerte.
Un abrazo
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Re: Regreso a la emoción

por Pablo Ibáñez » Vie, 14 Jun 2019 8:54

Óscar,

amigo, creo que últimamente estás publicando unas magníficas entregas. A mí me gustó muchísimo “Temor a la tempestad” y me gusta muchísimo éste. Coincido con Armilo cuando dice que tu práctica en métrica y versificación a lo largo de los años está desembocando ahora en una libertad creativa donde ya tocas de oído y eres capaz de dotar a las palabras de una expresividad y transmisión envidiables.

Pero lo que me encandila son los detalles. “Acariciad los divinos detalles”, como decía Nabokov. La casa, la viuda, el peluquero... La capacidad de penetrar en la cotidianidad y hacerla trasmisiva, creíble, es lo que atrapa al lector. Y lo haces desde un punto de vista humilde, cercano, no intentas demostrar que eres el que más sabe sobre algo, o el genio del psicoanálisis. Muestras un hombre en sus miserias y sus grandezas, nos lo acercas y lo vemos claramente.

A mí me ha encantado.

Abrazos.
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Re: Regreso a la emoción

por E. R. Aristy » Vie, 14 Jun 2019 23:21

Óscar Distéfano escribió:Regreso de la emoción

He llegado hasta aquí bastante harto de mi aliento,
de tanto correr hacia espejismos que nunca se detienen,
de vivir bajo el mismo campanario de pueblo solitario,
oyendo repicar la campana de bronce dos veces al día.
Mi corazón se habituó a ver el mundo desconocido,
mal rasurado y con la ropa sucia y mal planchada,
con ojos de turista andrajoso, sin dinero, sin bicicleta,
caminando sobre las huellas de la cruel soledad del hombre.

En una casa grande ya y sin hijos harto estoy, liberto esclavo,
(sé lo que es un corral de hombres solitarios con alas),
abandonado por los duendes que me indicaron el sendero,
practicando matanza de demonios todas las noches,
donde el cuervo de Poe viene a graznar sus “¡nunca más!”,
burlándose de mi melancolía, de mi esperanza, de mi fe,
y agregando: “¿Estás buscando el verso fácil de atrapar
en la vacuidad de tu cuarto, de tus fantasías, reclamando
a la noche tenebrosa tu estatua de Palas y mi generoso albergue?”

Estirando las piernas luego de larga noche frente al monitor
salgo insomne a la calle de mi barrio, a la intemperie,
para esperar los colores del sol que irrumpirá en minutos
como un antiguo dios, sobre los árboles, entre las nubes.
El paseo central empastado divide en dos la amplia calle
y camino por la izquierda para evitar los autos a mi espalda.
“Es quizás –pienso- esta visión esplendorosa de matices
la puerta al paraíso tantas veces soñada por los egipcios”.

Se abren las ventanas del vecino, donde las arañas
vuelan paralizadas desde las alfombras sacudidas,
mientras en una casa en ruinas de una época lejana,
alumbrada por esta misma luz que se agiganta,
tararea una viuda ya muerta trozos de nostálgicos boleros.
Más allá, una peluquería. El peluquero parado en la puerta
me hace señas desaprobando el aspecto de mi pelo.
Me percaté de su renguera y supuse secuela de un derrame.
Soy esa imagen proclamando mi destino, este presente
que muy pronto será ese amor perdido en la memoria.
Le di mi seria negativa y él me dio su hipócrita sonrisa.

Soy el hombre harto que oye el nítido susurro de la vida:
voces que viajan sobre la brisa agonizante que se pierde.
En algún sitio de mi memoria rescato el deseo de vivir.
Le confieso mis impresiones con saludo y sana alegría
a cualquier transeúnte que camina hacia la parada de autobuses,
y sigo fascinado por los tornasoles del alba, donde prosigue
la luna su marcha trasnochada hacia el abismo del mundo,
con los ecos insonoros que llegan como mariposas del pasado.

Le dije al transeúnte más callado: “¿Qué es lo que más deseas?
Me dijo: “Quiero cantar a voz en cuello esta mañana de luz
y vida que va expandiéndose y me regresa con su destello
a la mágica calle de mi niño, a mi madre enseñándome
con su dedo índice y su rostro pegado al mío,
las últimas estrellas rutilantes y el infinito azul del cielo”.
Le dije: “Yo regresaré con mi esposa. Tal vez ahora
las caricias sean diferentes y resurjan las bellas palabras
que nos decíamos cuando llegábamos en los amaneceres.
Ahora siento una terrible necesidad de estar en mi cama”.
Me dijo: “Ciertamente, no tienes razón para estar vagando
sin sentido a estas horas fuera de tu casa. ¡Regresa!”.




Un poema de extraordinaria belleza, Oscar. El canto del hombre vivo que se siente integrado y libre. Un lujo de lectura y buen hacer. Te felicito poeta. ERA
© E.R.A.


"El arte es el más bello de todos los engaños".

Claude Debussy.
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Re: Regreso a la emoción

por Luis M. » Sab, 15 Jun 2019 16:13

La verdad es que yo no sé casi nada de crítica poética ni de teoría (y muy poco de práctica), pero voy a intentar hacer una pequeña crítica sobre este poema, que ya me llamó la atención cuando lo publicaste.
Siéndote sincero hay algo en él que me descuadra un poco. Lo veo como un prosa poética que intenta ser poema. Estoy de acuerdo con Miguel en la necesidad de suprimir palabras y un "alargamiento" (yo diría general) innecesario. Y también con Pablo, en que estás avanzando en tu libertad creativa.
Me he percatado que últimamente intentas incursionar un poco en el realismo, cosa que te aplaudo, pero al mismo tiempo, como a la mayoría de autores muy implicados y por largo tiempo en la poesía clásica, os cuesta mucho, pues seguís profundamente influenciados por ella, lo cual limita la creatividad.
El poema es muy hermoso e interesante, pero pienso que podría dar más de sí y mejorar. El tema y la base, además de muchos de sus versos, son bastante buen@s, pero ese deseo de "perfección formal" coarta la libertad creativa y empobrece el resultado.
Me he permitido "jugar" un poco con él, a mi gusto por supuesto, y este es el resultado. Quizás te sirva de algo, o a lo mejor me equivoco, pero en cualquier caso lo hago con mis mejores intenciones, ya que tu opinión me ha servido de gran ayuda en mi poema "History X". Un abrazo.


Regreso de la emoción

Harto de mi aliento.
Harto de correr
hacia espejismos que nunca se detienen.

De vivir bajo el mismo campanario de un pueblo solitario
oyendo repicar la campana de bronce dos veces al día.

Mi corazón se habituó a ver mundos desconocidos,
mal rasurado y con la ropa sucia y mal planchada,
con ojos de turista andrajoso, sin dinero,
sin bicicleta,
caminando sobre las huellas
de la cruel soledad del hombre.

Harto de una casa grande y vacía. Liberto esclavo,
(sé lo que es un corral de hombres solitarios con alas),
abandonado por los duendes que me indicaron el sendero,
practicando matanza de demonios cada noche,

Donde el cuervo de Poe viene a graznar sus “¡nunca más!”,
burlándose de mi melancolía, de mi esperanza, de mi fe,
y agregando: “¿Estás buscando el verso fácil
de atrapar en la vacuidad de tu cuarto, de tus fantasías,
reclamando a la noche tenebrosa tu estatua de Palas
y mi generoso albergue?”

Frente al monitor,
estirando las piernas tras un larga noche con él.
Salgo insomne a la calle de mi barrio, a la intemperie,
para esperar los colores del sol que irrumpirá en minutos
como un antiguo dios, sobre los árboles, entre las nubes.

El paseo central y empastado divide en dos la amplia calle
y camino por la izquierda para evitar los autos a mi espalda.
“Es quizás –pienso- esta visión esplendorosa de matices
la puerta al paraíso tantas veces soñada por los egipcios”.

Abiertas las ventanas del vecino, donde las arañas
vuelan paralizadas desde las alfombras sacudidas,
mientras una casa en ruinas de una época lejana
es alumbrada por esta misma luz que se agiganta,
y tararea una viuda muerta trozos de nostálgicos boleros.

Más allá, una peluquería. El peluquero desde la puerta
me hace señas desaprobando el aspecto de mi pelo.
Me percaté de su renguera y supuse secuela de un derrame.
Soy esa imagen proclamando mi destino, este presente
que muy pronto será ese amor perdido en la memoria.
(Le di mi firme negativa y él me dio su hipócrita sonrisa)

Soy el hombre harto que oye el nítido susurro de la vida:
voces que viajan sobre la brisa agonizante que se pierde.
En algún sitio de mi memoria rescato el deseo de vivir.
Confieso mis impresiones con un saludo y sana alegría
a cualquier transeúnte que camina hacia la parada de autobuses,
y sigo fascinado por los tornasoles del alba, donde prosigue
la luna su marcha trasnochada hacia el abismo del mundo,
con los ecos insonoros que llegan como mariposas del pasado.

Le dije al transeúnte silencioso
: “¿Qué es lo que más deseas?
Me dijo:
“Quiero cantar esta mañana de luz
y vida que va expandiéndose y me regresa con su destello
a la mágica calle de mi niño,
a mi madre enseñándome con su dedo índice
y su rostro pegado al mío, las últimas estrellas rutilantes
y el infinito azul del cielo”.

“Yo regresaré con mi esposa", le dije.
"Tal vez ahora las caricias sean diferentes
y resurjan las bellas palabras que nos cruzábamos
al llegar en los amaneceres.
Pero ahora siento una terrible necesidad de estar en mi cama”.

"Él solo me dijo: ¡Regresa!”.

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Re: Regreso a la emoción

por Alejandro Costa » Sab, 15 Jun 2019 23:53

Óscar Distéfano escribió:Regreso de la emoción

He llegado hasta aquí bastante harto de mi aliento,
de tanto correr hacia espejismos que nunca se detienen,
de vivir bajo el mismo campanario de pueblo solitario,
oyendo repicar la campana de bronce dos veces al día.
Mi corazón se habituó a ver el mundo desconocido,
mal rasurado y con la ropa sucia y mal planchada,
con ojos de turista andrajoso, sin dinero, sin bicicleta,
caminando sobre las huellas de la cruel soledad del hombre.

En una casa grande ya y sin hijos harto estoy, liberto esclavo,
(sé lo que es un corral de hombres solitarios con alas),
abandonado por los duendes que me indicaron el sendero,
practicando matanza de demonios todas las noches,
donde el cuervo de Poe viene a graznar sus “¡nunca más!”,
burlándose de mi melancolía, de mi esperanza, de mi fe,
y agregando: “¿Estás buscando el verso fácil de atrapar
en la vacuidad de tu cuarto, de tus fantasías, reclamando
a la noche tenebrosa tu estatua de Palas y mi generoso albergue?”

Estirando las piernas luego de larga noche frente al monitor
salgo insomne a la calle de mi barrio, a la intemperie,
para esperar los colores del sol que irrumpirá en minutos
como un antiguo dios, sobre los árboles, entre las nubes.
El paseo central empastado divide en dos la amplia calle
y camino por la izquierda para evitar los autos a mi espalda.
“Es quizás –pienso- esta visión esplendorosa de matices
la puerta al paraíso tantas veces soñada por los egipcios”.

Se abren las ventanas del vecino, donde las arañas
vuelan paralizadas desde las alfombras sacudidas,
mientras en una casa en ruinas de una época lejana,
alumbrada por esta misma luz que se agiganta,
tararea una viuda ya muerta trozos de nostálgicos boleros.
Más allá, una peluquería. El peluquero parado en la puerta
me hace señas desaprobando el aspecto de mi pelo.
Me percaté de su renguera y supuse secuela de un derrame.
Soy esa imagen proclamando mi destino, este presente
que muy pronto será ese amor perdido en la memoria.
Le di mi seria negativa y él me dio su hipócrita sonrisa.

Soy el hombre harto que oye el nítido susurro de la vida:
voces que viajan sobre la brisa agonizante que se pierde.
En algún sitio de mi memoria rescato el deseo de vivir.
Le confieso mis impresiones con saludo y sana alegría
a cualquier transeúnte que camina hacia la parada de autobuses,
y sigo fascinado por los tornasoles del alba, donde prosigue
la luna su marcha trasnochada hacia el abismo del mundo,
con los ecos insonoros que llegan como mariposas del pasado.

Le dije al transeúnte más callado: “¿Qué es lo que más deseas?
Me dijo: “Quiero cantar a voz en cuello esta mañana de luz
y vida que va expandiéndose y me regresa con su destello
a la mágica calle de mi niño, a mi madre enseñándome
con su dedo índice y su rostro pegado al mío,
las últimas estrellas rutilantes y el infinito azul del cielo”.
Le dije: “Yo regresaré con mi esposa. Tal vez ahora
las caricias sean diferentes y resurjan las bellas palabras
que nos decíamos cuando llegábamos en los amaneceres.
Ahora siento una terrible necesidad de estar en mi cama”.
Me dijo: “Ciertamente, no tienes razón para estar vagando
sin sentido a estas horas fuera de tu casa. ¡Regresa!”.



Es como una conversación con nuestro propio yo, o con ese amigo inseparable llamado vida.

Podría ser un cuento, pintado a brochazos de sentimientos.

Sea como fuere, me parece un magnífico escrito que he disfrutado de principio a fin.

Un abrazo.
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